En memoria de Fernando Álvarez Castillo

Viernes, Noviembre 8, 2019

Por Olimpia Riveros

En los primeros  años de la Radio de la Universidad de Concepción una voz característica, muy masculina, leía un pequeño espacio cada día que se titulaba “En un día como hoy”. Eran las efemérides del momento. 

Llega el 7 de noviembre y necesariamente pienso “que un día como hoy” se cometió en una comisaría de Concepción un crimen de lesa humanidad. En la isla Quiriquina la Armada le ofreció trato especial, pero él lo rechazó de plano, quiso estar junto a todos los prisioneros. Se segó su vida por medio de la tortura a Fernando Álvarez Castillo, a la fecha intendente de Concepción el año 1973.

¿Quién era Fernando Álvarez? Uno de los fundadores de la Radio el año 1959, locutor de excelencia y libretista de calidad. Su voz llegaba a los hogares a través de Horizontes de Chile, programa que al mediodía  traía la música chilena. Por ahí pasaron los grandes que recordamos hoy, Violeta Parra y Víctor Jara, entre otros. América canta traía el folklore latinoamericano. Siempre a la búsqueda de las raíces musicales de los pueblos dotó a la discoteca de la radio de innumerables grabaciones de folklore de países muy lejanos y exóticos. Su voz privilegiada también animaba dramatizaciones de cuentos  chilenos e infantiles.

Egresado de derecho, participó activamente en el quehacer universitario de la época a través de la Asociación de Funcionarios de la Universidad, de la cual fue dirigente.

Junto a su directorio lograron nada menos que el edificio del FIUC y el centro vacacional Termas de Catillo. Desde la vereda de los funcionarios administrativos estuvo presente en las transformaciones profundas de la Universidad, es decir, en la reforma universitaria vía triestamental.

Figura política indiscutible, ligaba el quehacer de la Radio a la Orquesta y al Teatro de la Universidad, manteniendo siempre el rol cultural de la emisora.

Carismático, alegre, vital, recogía el afecto de todos sus compañeros de trabajo al punto que su cumpleaños era motivo de celebración cada año. Era un líder natural, respetuoso de todos, con una enorme capacidad de trabajo. Cuando el presidente Allende le nombra intendente lo recuerdo redactando una carta al Rector de la Universidad, solicitando permiso sin goce de sueldo para asumir dicho cargo.

Siento que su familia no ha tenido la reparación moral necesaria y que la Universidad está en deuda con este hombre valioso, cuya vida fue truncada en el marco de la violencia institucionalizada que se generó en el  país a raíz del golpe cívico militar del 73. Fue la máxima autoridad política de la provincia de Concepción.