Profesora María Eugenia Bernal, Ingeniero Comercial y Magíster en Finanzas.Es docente de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de Concepción, campus Chillán. Email marbernal@udec.cl
El denominador común de los países en desarrollo es consolidar una economía en crecimiento, que permita generar oportunidades para todas las personas, mayor equidad social y acceso a la educación.
Es tal la necesidad de subsistencia en países subdesarrollados, y tal la falta de oportunidades, que un gran número de personas opta por emigrar a países desarrollados como Estados Unidos, Australia o Canadá en búsqueda del “sueño americano”.
En Febrero de este año, el congreso de Honduras voto a favor por unanimidad para otorgar un marco legal al proyecto denominado Ciudad Modelo o Ciudad Charter, que constituirá un ambicioso y vanguardista laboratorio económico. El proyecto se materializa en la construcción de una ciudad de 1000 km2 cuyas leyes económicas que privilegian la inversión extranjera en todos los sectores económicos. La idea fue presentada por un economista, experto en crecimiento económico y graduado de la Universidad de Chicago, Paul Romer.
La intención de Romer es probar que las buenas leyes económicas determinan de forma tajante el crecimiento económico y por consiguiente elevan el nivel de vida de los habitantes cuyos gobiernos se adscriben a ellas. Pero las claves para el éxito se basa en reglas claras y la voluntad de aceptarlas de quienes decidan vivir en la Ciudad modelo.
La “Charter City” en Honduras será un territorio gobernado en forma independiente o semiindependiente del gobierno central, que podrá tener sus propias reglas para atraer la inversión, fomentar el empleo y establecer su sistema de educación y salud. El proyecto da prioridad a las actividades de investigación y el desarrollo tecnológico, facilita la inmigración e impone bajos aranceles de impuestos. El gobierno Hondureño comenzó firmando un convenio de cooperación con una Fundación Coreana para la investigación científica, iniciativa que constituye los cimientos para la creación de institutos dentro de la ciudad Charter.
El proyecto basado en la libertad económica como generador de riqueza y único en el mundo, tendrá un efecto transcendental en la futura toma de decisiones en materias económicas. Actualmente es posible observar el comportamiento de las economías, pero la posibilidad de aplicar las leyes económicas “in situ” y observar los resultados, otorgará a los gobiernos la información empírica para encauzar su desarrollo. La ciudad modelo generara también el efecto secundario que puede resultar un tanto indeseable, ya que cada resultado positivo producto de la aplicación de buenas leyes económicas, compromete el actuar de los gobiernos que promueven la causa social y la erradicación de la pobreza como motor y emblema de su quehacer y existir.
Solo me queda recordar a Michael Porter, gurú de la Administración Moderna que en su best seller La ventaja competitiva de las naciones, comenta, “Que aquellos que dieron los primeros pasos, mantuvieron su posición por décadas”.
