Dr. Oscar Ponce.
Facultad de Ciencias Biológicas. Universidad de Concepción.
“Para comer pescado hay que tener mucho cuidado”. Así dice un refrán que se usa para muchas cosas no bien pensadas o no muy verdaderas y de las cuales habría que arrepentirse. Pero voy a hablar del pescado, o de los pescados, desde un punto de vista muy diferente.
Los peces son fuentes alimentarias del mar y se consideran fundamentales de una dieta saludable, es decir, comer aquello que, aparte del gusto, sea parte de lo que más beneficie a la especie humana.
¿Por qué los japoneses y las personas orientales, como se les conoce, o quienes viven en países con costas como España, Italia o Grecia, tienen una vida más saludable?
¿Por qué los esquimales, que siempre han tenido una dieta rica en grasas, casi nunca sufren de enfermedades cardiovasculares, mientras que personas de países occidentales, que consumen dietas abundantes en grasas de animales terrestres, presentan una alta frecuencia de aquellos males?
Un estudio más profundo aclaró que las grasas que comían los esquimales provenían de lobos marinos, focas y fundamentalmente de peces. Y es el caso también de los orientales, que dan preferencia en su dieta a las carnes de pescado.
La explicación está en que estos alimentos originados del mar contienen un tipo de grasa compuesta por los llamados ácidos graso insaturados, que son los mismos que están, aunque en menor proporción, en el aceite de oliva, especialmente el que se expende como extra virgen.
También hay que destacar que, en este mismo sentido, se ha puesto muy de moda la semilla de Chía.
Las grasas o lípidos están compuestas principalmente por ácidos grasos que son de dos tipos: saturados e insaturados. El privilegiar los primeros tiene sus riesgos, por la mayor cantidad de estos ácidos grasos saturados, que está de preferencia en los animales terrestres.
En cambio, el consumo de los ácidos grasos insaturados, y dentro de ellos están los Omega Ácidos Grasos, tiene grandes ventajas y son innumerables los beneficios que se han descrito en relación a su consumo adecuado.
¿Sabía usted que en aquellas personas que los consumen apenas existen niveles de aterosclerosis y enfermedades cardiovasculares como la hipertensión?
Relacionado con lo anterior, en estas personas también hay bajos niveles de colesterol y de triglicéridos, cuya elevación es un signo de mucho cuidado.
Hay un fenómeno dentro de los vasos sanguíneos en que por diversas causas, incluyendo en primera línea el cigarrillo, se lesiona el endotelio, que es la capa celular que tapiza estos conductos. Esto se relaciona muy directamente con la llamada agregación plaquetaria que puede llegar a tapar un vaso sanguíneo. Pues bien, esto ocurre con mucha menor frecuencia si la persona privilegia en su dieta, los alimentos ricos en Omega Ácidos Grasos.
Por otro lado, estos ácidos grasos indispensables, forman parte de las estructuras cerebrales y, por ende, de las células nerviosas. De esto deriva el hecho que su ausencia se relaciona con atenuación de funciones de memoria, atención y aprendizaje. En casos más graves se ha publicado una relación con la enfermedad de Alzheimer.
El Omega Ácido Graso 3, es un regulador positivo de los sistemas inmunológico, digestivo y reproductor. Incluso se discute hoy en día, aunque falta mucha evidencia científica, el relacionarlos con efectos anticancerígenos.
La importancia de estos ácidos grasos, especialmente de los Omega 3, hoy día se considera desde la edad pediátrica. A los dos años se prescribe como suplemento nutricional jarabe en base al famoso Omega 3.
¿Qué debemos hacer nosotros como chilenos, que tenemos este inmenso mar que tranquilo nos baña? Sí. Hay que comer pescado, especialmente atún, merluza, cuya carne además de contener proteínas de alto valor biológico, tal como las carnes de animales terrestres, también es rica en este tipo de grasas o lípidos, como también se les llama.
Volviendo al refrán anterior, me voy a permitir la licencia de modificarlo y decir: “Cuidado con no comer pescado”. Hacerlo es un buen camino para nuestra vida saludable, es rico en proteínas y en Omega Ácidos Grasos… Teniendo tanto mar, tenemos tanta carne y tantos beneficios.

¿Por qué los chilenos NO comemos Pescado y NO comeremos si se aprueba la Ley Longueira ?
Por Pablo Fernando González
Pyme Pesquero / Salazones Patagonia S.A.
(Respuesta al Subsecretario de Pesca, y a su columna aparecida en “Pesca al Día “, el 27 abril 2012 http://www.diarioaysen.cl/columnas.php?id=3391)
Mientras los ciudadanos que viven en los países que poseen riqueza pesquera equivalente a la de Chile, son un ejemplo de consumo de productos del mar en el mundo -como es el caso de JAPÓN (50 kgs) y ESPAÑA (37 kgs)- las familias de Chile muestran los mismos 7 kilos de consumo per capita desde hace 30 años, a pesar de la inmensa riqueza pesquera de nuestro país.
De lo anterior son responsables los anteriores Gobiernos, el actual, y los Senadores y Diputados. Ellos permitieron la concentración casi del 100% de las cuotas industriales de los principales recursos pesqueros a manos de dos grupos: el Complejo Industrial de Harina y Aceite de Pescado y el Complejo Exportador de Pesca Demersal y Acuícola, más conocidos como las 7 familias, los que dejaron sin abastecimiento de pescados para el consumo humano al mercado interno, del que dependían las familias chilenas. Según la Organización Mundial de la Salud el pescado es fundamental para una alimentación sana que nos puede prevenir de la epidemia de la Obesidad, pero los chilenos no hemos tenido acceso a él.
Casi 9 millones de personas viven con exceso de peso en el país, pasando de un 61% en 2003 a un 67% en la actualidad. De éstos, un 39,3% tiene sobrepeso, un 25% obesidad y un 2,3% obesidad mórbida. Este último grupo casi se duplicó en seis años, pasando de 148 mil personas a 300 mil chilenos. Así de preocupante es el diagnóstico que reveló la Encuesta Nacional de Salud 2010. De la misma forma, y peor aún, según cifras de la Junaeb, el 18% de los escolares chilenos son obesos, lo que deja a este país entre las naciones con más niños obesos en el mundo, incluso sobre Estados Unidos, cuya población tiene severos problemas de peso, con el 16%.”
¿A dónde fueron a parar los Pescados de todos los chilenos? El 100% de la valiosa pesca pelágica de sardinas, anchoas, y gran parte del jurel existente en la zona de pesca industrial y de 5 millas, fueron capturados sin darle prioridad al consumo de las familias chilenas sino pensando en transformarlos en harina y aceite de pescado para su negocio de venta de alimentos para cerdos, pollos y salmones. El 99% de la pesca demersal -Merluza Austral, Merluza Común, Merluza Tres Aletas, Congrio, etc- ha terminado a manos del Complejo Industrial de la Pesca Demersal y al igual que la Acuicultura industrial del Salmón y Trucha, se encuentra destinada casi en un 100% a la exportación con precios que dejan sin acceso a la mayoría de las familias chilenas salvo a las elites.
Los hechos muestran que en los últimos 30 años Chile ha hecho justo lo contrario de lo realizado por países como España, quienes han tenido como prioridad: Primero, una fuerte protección e inversión de recursos públicos, para dar forma a una competitiva flota artesanal de pequeña escala o costera – que en Chile corresponde a la Flota Amarilla en extinción -, para asegurar calidad, trazabilidad y sustentabilidad, a través de favorecerlos con un acceso preferente a las cuotas de pesca; y, Segundo, un moderno sistema de comercialización de las capturas de la pesca artesanal de pequeña escala que se traduce en un centenar de mercados de subastas en todo el territorio de España, abierto y transparente, que facilitan y aseguran el abastecimiento de pescado fresco y productos del mar a las familias españolas en forma directa, y a los miles de restaurantes y cientos de Pymes procesadoras que abastecen de innumerables preparaciones a su mercado interno. Estos esfuerzos los han realizado porque han llegado al convencimiento que tanto la pesca artesanal como las pymes son estratégicos e imprescindibles para sostener el consumo humano de productos del mar frescos, recién capturados, asegurando con ello una mejor salud y calidad de vida a la mayoría de su población.
Mientras, en nuestro país, el Subsecretario de Pesca, Pablo Galilea está en una campaña destinada a tergiversar las razones de fondo que afectan nuestro bajo consumo de productos del mar, difundiendo que el mismo podría ser solucionado con Campañas de Promoción y Consorcios Público – Privado, con los mismos grupos económicos –ya que no hay otros actores – que gozan de la concentración total de las cuotas pesqueras a pesar que son el principal responsable de la devastación ecológica de la mayoría de nuestros recursos pesqueros, y son los últimos responsables de que las familias chilenas no hayan tenido acceso al consumo de pescado fresco durante las últimas décadas, impactando gravemente la salud de casi dos tercios de la población de nuestro país.
Anyways thats just a small segment from me and i hope i can learn the knowledge i lost and a lot more