The Economist dispara al modelo econonómico chileno

Jorge Pacheco.

La publicación de The Economist de hoy (jueves, 12 de abril) marcará la pauta mediática de mañana y será motivo de páginas de opinión por varios días. Lo será proque, aunque sesgado a la oposición y algo insolente al calificar de “político inepto” al Presidente de la República, une hechos, interpreta la actualidad nacional y usa la evidencia de los últimos acontecimientos en el análisis que entrega. Aunque centra sus dardos en la actual clase gobernante, también desliza sus críticas hacia la Concertación y su “herencia”. Dejo acá un resumen de los puntos que a mi juicio son relevantes.

A partir de las masivas protestas protagonizadas por los estudiantes el año pasado y en lo que va del actual, el hábito de protestar parece haberse despertado. Una muestra de aquello, señala la publicación, es lo acontecido con el levantamiento de los residentes de Aysén, además de otros movimientos ciudadanos similares en Calama y Punta Arenas.

Tras dos décadas de progresar y liderar el crecimiento y el desarrollo económico en Latinoamérica, las protestas ciudadanas sorprenden a los líderes políticos, especialmente al Gobierno encabezado por el multimillonario Sebastián Piñera. Así, surge la duda respecto del modelo económico de libre mercado que opera en Chile, implementado por la dictadura de Augusto Pinochet y mantenido por los sucesores, en democracia.

El artículo de The Economist destaca la lentitud del Gobierno para reaccionar ante las demandas ciudadanas, especialmente las estudiantiles. Al respecto, recuerda que tras la positiva respuesta que permitió rescatar a los mineros con vida, la aprobación de Sebastián Piñera llegó al 63 % y hoy alcanza solo el 29 % (Adimark), lo que atribuye al mal manejo del conflicto estudiantil.

No obstante, la pregunta que plantea el reportaje es qué genera la baja confianza ciudadana en sus autoridades cuando la economía crece al 6 %, el desempleo baja y el proceso de reconstrucción post terremoto es razonable.

Las causas de lo anterior, según The Economist, estarían en los altos niveles de desigualdad que tiene el país. Pese a que se logró bajar el número de personas que vive bajo la línea de la pobreza desde el 45 % en la década del 80, a un 15 % en la actualidad, las brechas sociales sigues presentes. Aun cuando Chile parece caminar hacia el desarrollo, con ingreso a la OCDE de por  medio, la mala distribución de la riqueza sigue siendo evidente y la educación es un factor que parece perpetuar esta realidad.

La publicación recoge datos aportados por el actual ministro Harald Beyer y otros expertos en la materia. Se constata, entre otras cosas, que hay un aumento sustantivo de la cobertura de educación superior, pero se evidencia el alto costo de la misma y los intereses exagerados que se cobran por los créditos intermediados por los bancos.

Ante la solicitud de educación gratis, el ministro vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, califica la petición de populista y descarta la posibilidad. El Secretario de Estado indica que es posible garantizar equidad, pero no gratuidad. La idea del Gobierno, según The Economist, es llegar a una educación barata y buena.

La crónica avanza más allá y expone algunos antecedentes sobre el modelo de mercado establecido. Al respecto, destaca que este pequeño y remoto país está plagado de oligopolios, además de los abusos en que incurren las grandes empresas. Como evidencia, el texto recuerda el caso de colusión de las cadenas de farmacias, el “cartel de los pollos”, el escándalo del retail con el caso de La Polar, entre otros.

Por otro lado, también se aborda la estructura tributaria destacando que las tasas impositivas de las empresas (18,5 %) son menores a las que se aplican a las personas (40 %).  En este punto, se recoge la negociación que existe en torno a una reforma. Sobre el tema se plantea si será suficiente la idea del Gobierno de aumentar al 20 % la carga a las compañías y rebajar las tasas, de estampillas y créditos, a las personas y pequeños negocios.

Alejandro Foxley, ex Ministro de Hacienda de la Concertación y Presidente de Cieplan, estima que el Estado requiere recaudar entre el  2 y el 3 % del PIB para satisfacer demandas por mejor educación, infraestructura y de instituciones públicas. Una idea con la que no está de acuerdo el Ministro de Economía, Hernán Larraín, quien sostiene que la actual carga impositiva es la adecuada para el nivel de desarrollo de Chile.

El artículo también dispara contra el sistema electoral señalándolo como el “oligopolio que más molesta” y que estimula la existencia de 2 conglomerados: la Alianza y la Concertación.  Un sistema ideado en la dictadura y que hoy se ve difícil de cambiar, aun cuando el Gobierno ha ofrecido que si hay acuerdo podría impulsar una iniciativa de reforma.

No se puede negar que el movimiento estudiantil evidencia un cambio generacional. Los jóvenes de hoy están insertos en una sociedad centrada en el progreso material, pero donde la tecnología con sus redes sociales ha sido factor relevante.

Ver Nota Original en Inglés

Leave a Reply

 

 

 

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>