Dr. Óscar Ponce
Facultad de Ciencias Biológicas
Universidad de Concepción
La vida se inicia en el proceso de fecundación en que un espermatozoide penetra su material genético al interior del óvulo. En la especie humana se inicia así la vida intrauterina y luego del nacimiento vienen los períodos de lactancia, niñez, juventud, adultez y el de los años dorados. Esto último, dicho en un lenguaje literario.
Si bien es cierto que es el material genético, el ADN, nombre tan malamente usado en los medios de comunicación, es responsable de toda la información que va a caracterizar el futuro ser, también el medio ambiente va a influir sobre las características del individuo.
A manera de ejemplo, si la madre no se nutre adecuadamente, el feto va a ser alterado en su desarrollo y crecimiento, y se pueden aumentar los riesgos de enfermedades como la diabetes o del sistema cardiovascular.
Si el niño no se vacuna, va a contraer enfermedades. Si no practica ejercicios, no va a potenciar su sistema osteomuscular. Si no cultiva su cerebro, va a ser menos inteligente.
Una cosa muy interesante es que, al desarrollo de nuestros sistemas y la involución de ellos, cada etapa de la vida se va a proyectar a la siguiente, para bien o para mal. En general, para tener buena salud en una etapa de la vida, es necesario haber gozado de buena salud durante las etapas anteriores. Esto es especialmente válido en la etapa de la vejez.
Y la vejez es muy importante porque cada vez hay más personas mayores en el mundo. A manera de ejemplo, en la actualidad hay dos veces más personas mayores de 60 años que las que había 30 años atrás. En una perspectiva a futuro, se calcula que en el año 2050 habrá en el mundo, cuatro veces más personas de 80 años que las que viven actualmente.
En relación al argumento de que la vejez es como un espejo de las etapas anteriores, incluyendo la vida intrauterina, algunos ejemplos:
- El cigarro o el alcohol durante el embarazo pueden causar graves trastornos en el desarrollo y crecimiento fetal.
- Las infecciones respiratorias durante la infancia pueden aumentar más adelante, los riesgos de enfermedades crónicas al sistema respiratorio.
- La disminución de los requerimientos de proteínas, calcio y fósforo en la dieta, pueden ser proclives a la osteoporosis o la enfermedad de los huesos blandos.
En otras palabras, uno va construyendo su propia calidad de vida para la llegada de los años dorados, con una vida saludable.
¿Y qué pasa con el cerebro?
El cerebro empieza a dar respuestas desde la vida intrauterina. El feto es capaz de -y hasta se puede fotografiar- sonreír, chuparse el dedo, tener movimientos suaves frente a estímulos naturales, todo lo cual quiere decir que realiza respuestas de placer. En la lactancia ya siente olores, sabores, sonidos y caricias.
Al cerebro hay que darle trabajo, bastante trabajo y buen trabajo. Aprender, memorizar, resolver problemas, idear, preferir, hablar, escribir, comprender la lectura, etc., son funciones cerebrales a las cuales hay que acostumbrar al cerebro desde y durante las primeras etapas de la vida, porque todo este trabajo se proyecta durante toda la vida.
¿Quiere decir esto que el cerebro no envejece?
Se creía, durante muchos años, que el cerebro era el único órgano que no se regeneraba. Hoy, en cambio, existe la certeza de que las células del sistema nervioso, incluyendo al cerebro están en permanente renovación. Y es más, en el envejecimiento, entendido como un proceso natural, esto es sin enfermedades, no tendría porqué producirse un deterioro de la actividad cerebral, y por ende de las funciones cerebrales profundas como aprendizaje, memoria, inteligencia, juicio y/o voluntad.
Esto, siempre que hayamos tratado bien nuestro cerebro desde todas las etapas de la vida incluyendo por supuesto la vida intrauterina.
Ejemplos en la vida hay muchos. Cómo no mencionar a Claudio Arrau, que nunca dejó de aprender, ejecutar como el mejor, y sentirse pleno frente a su piano. Lo mismo, con nuestro Premio Nobel, Pablo Neruda, que estructuró la belleza de sus poemas hasta sus últimos días.
En el plano internacional, no puedo excluir a Peyton Rous, investigador en el campo de los virus cancerígenos, vigente siempre, hasta que a los 87 años fue galardonado con el premio Nobel de Medicina, y siguió trabajando, cuando sus alumnos tenían la edad de sus propios nietos.
La especie humana es la única más inteligente en el planeta Tierra. Esto gracias a nuestro cerebro.

I was suggested this blog by my cousin. I’m not sure whether this post is written by him as no one else know such detailed about my difficulty. You are amazing! Thanks!|