Óperas: Fidelio de Beethoven
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FIDELIO
Ludwig van Beethoven (1770 - 1827)
Opera en dos actos
Libreto: Para la primera y segunda versión se empleo un libreto de Joseph Sonnleithner y para la tercera versión el libreto pertenece a Georg Friedrich Treitske, todos estos, inspirados sobre un texto francés de Jean-Nicolas Bouilly el cual había sido empleado en 1798 para la ópera Leonora, o el Amor Conjugal de Pierre Gaveaux y para la ópera Leonora de 1804 de Ferdinando Paer.
Estreno: La primera versión de la ópera fue estrenada en tres actos en el Teatro an der Wien el 20 de noviembre de 1805. El estreno de una segunda versión se llevo a cabo el 29 de marzo de 1806 en el mismo teatro y el tercer estreno el 23 de mayo de 1814 en el Teatro an der Kärntnertor.
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Personajes:
* Florestán un prisionero (tenor)
* Fidelio (Leonora, su esposa disfrazada de muchacho) (soprano)
* Rocco, padre de Marcelline, un carcelero (bajo)
* Marcelline, hija de Rocco y enamorada de Fidelio (soprano)
* Jaquino, asistente de Rocco, enamorado de Marcelline (tenor)
* Don Pizarro, director de la prisión (bajo-barítono)
* Don Fernando, Ministro de justicia (bajo barítono)
* Dos prisioneros (tenor y bajo)
* Soldados, prisioneros
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Resumen: En una prisión española, cerca de Sevilla, Leonora, disfrazada de hombre y con el nombre de Fidelio, entra a trabajar al servicio del carcelero Rocco, bajo cuya vigilancia se encuentra desde hace tiempo su marido Florestán, encarcelado injustamente por el gobernador de la prisión Don Pizarro por razones políticas y puramente personales.
Acto I
En el hogar del carcelero Rocco, su hija Marcelline es cortejada por Jaquino, ayudante de Rocco. Pero ella no le hace ningún caso, pues está enamorada del joven Fidelio, que ha entrado a trabajar en prisión como ayudante. Al poco entran en escena Rocco, y después Fidelio, quien en realidad es una mujer disfrazada. Fidelio (nombre alusivo a la fidelidad) es el nombre adoptado por Leonora, la esposa de Florestán, con el propósito de entrar en la prisión y liberar a su esposo, injustamente encarcelado allí por orden del corrupto y vil Don Pizarro, gobernador de la prisión. Fidelio/Leonora se ve obligada a aceptar el afecto de Marcelline, para así no revelar su identidad.
Cambia la escena. Una marcha militar anuncia la llegada de Pizarro, quien recibe un mensaje en el que le anuncian la llegada de Don Fernando, noble y Ministro de Estado en visita de inspección, y entonces decide matar a Florestán. Pizarro paga a Rocco para que cave la tumba y decide además ser él mismo quien dé muerte a Florestán. Para conocer la llegada de Ministro aposta a un trompetero que anuncie su llegada. Leonora escucha casualmente el plan de Pizarro y sola, manifiesta sus sentimientos de amor hacia su esposo y de abominación hacia el gobernador de la prisión en el aria en la que califica a Pizarro de “Monstruo”.
Luego, por intercesión de Leonora, los prisioneros ordinarios (entre los que no se encuentra Florestán, aislado en una celda) son autorizados a salir unos minutos al patio para respirar un poco de aire libre. Pero los prisioneros, en su célebre “coro”, aluden veladamente a la palabra “libertad” porque saben que están permanentemente vigilados. Leonora escucha que va a tener la oportunidad de ayudar a cavar la fosa para un prisionero especial. Pizarro se ha enfurecido al conocer la breve salida de los prisioneros, pero Rocco trata de calmarlo diciéndole que es el santo del rey y que había que celebrarlo de alguna manera.
Así todo, los prisioneros son devueltos a sus celdas y sus voces se mezclan con las órdenes de Pizarro a Rocco y con los parlamentos de Marcelline, Leonora y Jaquino.
Acto II
En el más profundo y aislado de los calabozos, encadenado, y en total oscuridad, yace un hombre, Florestán, un canto desolado que se convierte en esperanza cuando ve, como en una visión, a Leonora. Al terminar, Florestán, se retira al fondo de la lúgubre celda y no percibe la llegada de Rocco y de Leonora, que se disponen a cavar la fosa para él en su propia celda. Tras obtener permiso de Rocco para dar alimento y agua al preso, Leonora se percata de que el triste prisionero es Florestán, quien agradece la piedad del que le socorre, pero no reconoce en el ayudante del carcelero a su esposa.
Pizarro, a quien la trompeta avisará de la llegada del Ministro, entra en la oscura celda y se apresta a dar muerte a Florestán. Pero entonces Fidelio se interpone entre Florestán y Pizarro y le dice al gobernador que antes de asesinar a Florestán deberá acabar con su esposa, revelando así su identidad. Después de unos momentos de sorpresa para todos, Pizarro reacciona determinando que muera también Leonora, pero entonces ella saca una pistola al tiempo que se escucha el son de la trompeta que anuncia la llegada de don Fernando, el Ministro. Entran soldados con antorchas. Pizarro y Rocco van a recibir al Ministro mientras se escucha un dúo entre Leonora y Florestán: “O namen namenlose Fraude” (“Oh, nombre, libertad sin nombre”).
Cambia el lugar de la escena. Don Fernando reconoce en el pálido prisionero a su amigo Florestán, arresta a Pizarro y le concede a Leonora la gozosa tarea de libertar a Florestán, de quitarle con sus propias manos las cadenas opresoras. Marcelline muestra su afecto a Jaquino, el coro de prisioneros sale a escena y se reúne con sus esposas, saludando todos a la vez el feliz suceso de la consecución de la libertad, la caída del tirano opresor, y la fuerza del amor y la fidelidad conyugal como motores del milagro final: la fraternidad entre los hombres y la libertad como condición natural de ser hombre.
Actualizado ( Lunes, 28 de Marzo de 2011 15:49 )

