El homicidio de George Floyd a manos de policías en la ciudad de Minneapolis, reavivó la indignación contra el racismo sistémico en Estados Unidos y dio paso a las protestas más fuertes registradas en el país norteamericano desde la muerte de Martin Luther King en 1968.

El repudio de la comunidad local ante un nuevo crimen de odio escaló rápidamente hasta convertirse en una cadena de manifestaciones contra la violencia policial y la desigualdad en gran parte de EE.UU. e incluso en ciudades como Toronto, Londres, Sidney, París y Berlín.

Al mismo tiempo, el presidente Donald Trump ha calificado las protestas mayoritariamente pacíficas como actos “terroristas”, criticando a los distintos gobernadores por una supuesta debilidad y responsabilizando de los desmanes y saqueos a grupos antifascistas. El mandatario, incluso, ha amenazado con enviar a las Fuerzas Armadas a controlar esta situación.

Para la Dra. Jeanne Simon, académica del Departamento de Administración Pública y Ciencia Política UdeC, el origen de estas protestas se asemeja a lo sucedido en Chile en el sentido en que un incidente particular se convierte en “la gota que rebalsa el vaso” y lleva a la gente a movilizarse en contra de desigualdades de fondo que no han sido resueltas.

A esto, hay que sumar dos elementos: el impacto social de la pandemia en EE.UU, el país más afectado por el Covid-19 en el mundo; y el efecto de tres años de gobierno de Trump, marcados por sus posiciones racistas e incluso cercanas al llamado “supremacismo blanco”.

Respecto del cuestionado liderazgo del mandatario, la Dra. Simon se sumó a las críticas en torno la retórica de Trump, especialmente en la comparación con su antecesor, Barack Obama, quien triunfó en 2008 con un mensaje de no discriminación. La académica lamentó la falta de un discurso de unidad ante esta crisis.

Con miras a la elección presidencial de noviembre, en la que Trump enfrentará al demócrata Joe Biden, la investigadora sostuvo que en un contexto polarizado es probable que los movimientos afroamericanos y el Partido Demócrata generen puentes para apoyar a Biden, entendiendo la importancia de derrotar a los republicanos en el actual contexto.

No obstante, planteó la académica, los temas valóricos, la seguridad y la economía pueden ser más determinantes que el racismo para los votantes de los “swing states”, aquellos estados que se mueven entre un partido y otro dependiendo de la elección.

Finalmente, consultada entre los puntos en común que puedan existir entre las protestas que han surgido en el último año en distintos países del mundo, la Dra. Simon afirmó que, si bien cada sociedad tiene sus problemas particulares, se percibe como un tema central la sensación de injusticia, el distanciamiento con el estado y el debilitamiento de los canales tradicionales de comunicación entre el estado y la ciudadanía, principalmente el sistema político.

“La legislatura, el parlamento, los partidos políticos, deben asegurar que las leyes que van implementando tengan una relación con lo que demanda la ciudadanía. Cuando eso no pasa, la gente busca otras maneras de seguir presionando (…) Uno observa como punto en común que perciben que si no hay actos de violencia el gobierno no los pesca, eso puede ser súper peligroso y va debilitando la democracia”, aseveró.