El premio Nobel de Física 2020 tiene que ver con “los secretos más oscuros del universo”, ha resumido Göran Hansson, secretario general de la Real Academia Sueca. La teoría general de la relatividad de Albert Einstein predice la existencia de los agujeros negros, tan densos y con tanta masa que su fuerza de gravedad se traga todo lo que se acerca más allá de su horizonte de sucesos, el punto de no retorno más allá del cual nada, ni siquiera la luz, puede escapar al empuje. A pesar de esto, Einstein dudaba de que este tipo de cuerpos pudiesen existir en realidad.

En el detalle, el británico Roger Penrose, recibió la mitad del premio “por descubrir que la formación de agujeros negros es una predicción robusta de la teoría general de la relatividad”, mientras que el alemán Reinhard Genzel y la estadounidense Andrea Ghez comparten la otra mitad “por descubrir un objeto compacto supermasivo en el centro de nuestra galaxia”.

A finales de la década de los noventa, Ghez y Genzel descubrieron un descomunal agujero negro oculto en nuestra propia galaxia. El equipo de Ghez usó los telescopios ópticos de los observatorios astronómicos de Mauna Kea, en Hawai, y el de Genzel los del Observatorio Europeo Austral, en Chile, para estudiar durante años el movimiento de las estrellas en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Ambos equipos demostraron que la velocidad de desplazamiento de las estrellas solo podía deberse a la fuerza de gravedad de una gran masa compacta invisible para los telescopios ópticos: el agujero negro supermasivo Sagitario A*.

Al respecto, Rodrigo Herrera-Camus, astrónomo UdeC y parte del equipo de trabajo de Reinhard Genzel, valoró la importancia científica de este reconocimiento, señalando que se necesitaron décadas de observaciones consistentes de las estrellas que habitan el centro de nuestra galaxia.

El investigador local valoró también que parte de estas observaciones se realizaran en Chile, detallando que además de la infraestructura, hay trabajo de diferentes profesionales que aportaron para que estas mediciones fueran de alto nivel.

Cabe señalar que Rodrigo Herrera-Camus trabajó un par de años en Alemania, junto al doctor Genzel, y ahora lidera en la Universidad de Concepción el grupo de investigación asociado a este equipo. Por lo mismo, valora que este Nobel reconozca una investigación que se ha desarrollado por varias personas, en diversos lugares del mundo.

Sobre el trabajo de investigación que sigue, el astrónomo UdeC detalló que el desafío es seguir investigando los agujeros negros, y gracias a los instrumentos desarrollados por el equipo de Genzel es posible estudiar distintos aspectos de la Teoría de Relatividad de Albert Einstein.

Finalmente, cabe señalar que Rodrigo Herrera-Camus obtuvo su Doctorado en Astronomía el 2015 en la Universidad de Maryland con el apoyo de una beca Fulbright-CONICYT. Luego se desempeñó como investigador postdoctoral en el Grupo Infrarrojo/sub-mm del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre en Garching, Alemania, desde el 2015 al 2019 para luego unirse al cuerpo docente de la Universidad de Concepción.

Además, actualmente es el coordinador general de la iniciativa planificatueclipse.cl, una plataforma web que busca preparar a la comunidad nacional para el eclipse total de Sol que ocurrirá el 14 de diciembre de 2020.