Con el apoyo del conglomerado de universidades regionales que dictan el primer Doctorado de Inteligencia Artificial en Chile, se desarrollará una solución tecnológica enfocada en el pre-diagnóstico de masas de huevos de Lymantria dispar, conocida popularmente como polilla.
Mediante el uso de un modelo de Inteligencia Artificial, la herramienta analizará imágenes capturadas durante las inspecciones, permitiendo una identificación preliminar rápida y precisa y, con ello, una disminución en los tiempos de respuesta de los agentes marítimos para que continúen sus procesos operacionales.
Por ello, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, encabezó la firma de este convenio de colaboración entre el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y las universidades del Biobío. De esta forma, el trabajo articulado permitirá desarrollar un diplomado y otros proyecto.
Al respecto, el secretario de Estado dijo que “la preservación del patrimonio fito y zoo sanitario es un deber ineludible, puesto que constituye un pilar de nuestro modelo de desarrollo agroexportador. Desgraciadamente, como consecuencia de la globalización, la posibilidad de contaminación con una plaga o enfermedad siempre existe y ahí el Estado, a través del SAG, tiene que actuar rápidamente”.
Con el desarrollo de esta solución tecnológica se avanzará en herramientas claves para la protección y gestión del sector forestal y agrícola.
El director regional del SAG, Roberto Ferrada, informó que el servicio contribuirá con un banco de Imágenes, material visual necesario para el entrenamiento y calibración del modelo de IA, y con la experiencia técnica de profesionales expertos, para asegurar la precisión y fiabilidad de la solución.
Se proyecta que la implementación de esta herramienta tecnológica traerá consigo múltiples beneficios, tales como la reducción significativa de la duración de las inspecciones y de los tiempos de espera de las naves para iniciar sus procesos de descarga. Además, un aumento de la eficacia y precisión en la detección de la plaga, minimizando el error humano, también una baja en el uso de plaguicidas, ya que las medidas de control se aplicarán de manera focalizada solo a los casos con prediagnóstico positivo.
El delegado presidencial del Biobío, Julio Anativia, indicó que “es un esfuerzo interinstitucional para el cumplimiento de los objetivos de desarrollo e investigación de la región”.
El proyecto cuenta con un presupuesto asignado de $15.000.000, financiado a través de fondos del programa de Doctorado en Inteligencia Artificial.
En el encuentro participó la prorrectora de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Ana Narváez, quien expuso que “esta firma de convenio es muy importante para el Cruch Biobío-Ñuble, porque nos estamos asociando para hacer una transformación en la región, que es traspasar la innovación e investigación a los territorios”.
En tanto, la directora de Postgrado UdeC, Dra. Sandra Valenzuela, comentó que “se busca implementar un sistema basado en una visión computacional para la detección temprana de plagas cuarentenarias en las cubiertas y superestructuras de naves que arriban a puertos chilenos”.
En materia de escalabilidad, el conocimiento y la tecnología desarrollados en esta iniciativa sentarán las bases para crear futuras herramientas de IA aplicables a otros procesos críticos del SAG que involucren inspección, muestreo y análisis.




