Este jueves 4 de junio se realizó en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía la Clase Abierta “Movilidades e infraestructuras del cuidado”, a cargo de la Dra. Paula Soto Villagrán, profesora investigadora del Departamento de Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana de México (UAM) y especialista en movilidad cotidiana de las mujeres, miedo y violencia sexual en espacios públicos, geografías del cuidado y metodologías móviles.
En entrevista con Nuestra Pauta, la académica planteó que el contexto pandémico relevó el trabajo invisible que realizan principalmente las mujeres en la mayor parte de las ciudades latinoamericanas. “El trabajo de cuidados está concentrado en las mujeres y yo diría que fue un contexto que facilitó la discusión pública sobre los cuidados”, señaló.
Soto explicó que “el trabajo de cuidados tiene una larga discusión respecto a si debería remunerarse o no” y esa desvalorización social y económica “ha hecho que no se tenga necesariamente como tan relevante dentro de una discusión que fundamentalmente se centra en los varones”.
La investigadora es parte del estudio “Movilidad (es) con equidad. Seguridad en el transporte público de la región”, una iniciativa impulsada por el Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, FIA Foundation y el Observatorio Latinoamericano de Género y Movilidad (OBGEM) y que analiza cómo la violencia de género condiciona la movilidad urbana y limita el acceso seguro de mujeres y diversidades al espacio público, al trabajo, al estudio y a otras oportunidades de la vida cotidiana.
Entre enero y abril de 2026 se realizó un trabajo de campo en Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México, La Paz, Lima, Quito, San José y Santiago. En total, más de 90 encuestadoras aplicaron 9.600 encuestas a mujeres y diversidades usuarias del transporte público y las cifras preliminares muestran que entre 5 y 8 de cada 10 mujeres han sufrido hechos de violencia.
En ese mismo sentido, Soto señaló que han “documentado desde las formas más tradicionales (de acoso) desde el silbido a la persecución y la intimidación sexual. Hemos documentado la toma de fotografías y de videos en zonas de transporte… lo que muestra la dificultad que tienen las mujeres de vivir en la ciudad y no sólo de habitarla, sino que de disfrutarla”.
La especialista complementó que este tipo de situaciones “afecta la movilidad de las mujeres”, que muchas veces tienen que recurrir a otras rutas o pagar por servicios privados de transporte.
En cuanto a las políticas públicas, Soto valoró que en distintas ciudades se han implementado capacitaciones a policías o conductores, campañas de sensibilización o el establecimiento del acoso sexual como un delito, con el agravante de que ocurran en el transporte público. Eso sí, “muchas de esas acciones están poco articuladas. Estamos en el momento de buenas prácticas, pero hay que pasar a buenas políticas”, enfatizó.
En cuanto a los desafíos locales, la geógrafa sostuvo que “en general, no es muy distinto a otras ciudades. Lo que falta es pensar que las mujeres, pero también otros grupos sociales como las infancias o las personas mayores que hoy día resultan ser un foco fundamental de los cuidados, requieren de espacios públicos y espacios privados adecuados para habitar las distintas espacialidades; por lo tanto, yo diría que los desafíos claramente son dejar los sesgos de género y también los sesgos de edad”.
Finalmente, la académica señaló que “cuando pensamos en infraestructuras, pensamos en indicadores como la proximidad, es decir, qué tan cerca están los servicios de cuidados de las personas, qué accesibilidad tenemos… y hay indicadores que tienen que ver con la participación ciudadana, es decir, de dónde salen esas respuestas y qué tanto se considera la participación de las mujeres”.
Escucha aquí la entrevista completa.




