El acero verde es acero fabricado con una huella de carbono cercana a cero o significativamente reducida, en comparación con el método tradicional a carbón. En Biobío, el término comenzó a ser más frecuente tras el histórico acuerdo para reactivar la Siderúrgica Huachipato, con el que CAP y Aceros AZA se asociaron para implementar un modelo de producción de este tipo. La noticia generó grandes expectativas vinculadas a la reactivación económica de la región.

“La Empresa Huachipato era integrada, comenzaba desde el mineral de hierro, y ahora las actividades de AZA corresponden a acería eléctrica que parte desde chatarra, valorizando la economía circular y suministrando la energía al horno eléctrico a través de energías renovables, por eso el nombre de acero verde”, explicó el Dr. David Rojas, académico del Departamento de Ingeniería en Materiales de la UdeC.

A diferencia del proceso tradicional, basado en la transformación de mineral de hierro mediante la tecnología de los altos hornos, la nueva alianza utilizará chatarra ferrosa como materia prima y hornos eléctricos para su procesamiento. Según el especialista, este modelo de economía circular permite fabricar acero de similar calidad al obtenido a través del proceso tradicional.

Aceros AZA , con más de 70 años de trayectoria, es el principal productor de acero verde y mayor reciclador de chatarra ferrosa de Chile, con cerca de 600 mil toneladas recuperadas anualmente. La empresa declara que la economía circular y el cuidado del medioambiente están en el corazón de su negocio”, razón por la que ha realizado una serie de inversiones que le permiten tener una de las huellas de carbono más bajas del sector a nivel mundial.

En ese contexto, el investigador indicó que “si miramos el mercado del acero, Chile es un productor pequeño y tenemos vecinos como Brasil, Argentina o Perú que son grandes fabricantes de materiales metálicos y otras aleaciones”.

Huachipato cerró sus operaciones definitivamente en septiembre de 2024, tras 74 años de historia. En ese entonces, la compañía argumentó una crisis, debido a la imposibilidad de competir con el acero proveniente desde China, que reportaba precios más bajos que los costos de producción de la siderúrgica emplazada en Talcahuano, lo que atentó contra la continuidad de la empresa.

En esa línea, el académico UdeC detalló que los recursos financieros necesarios para generar acero verde dependen de varios factores, recalcando que la sustentabilidad puede ser un activo para la empresa.

Sobre la ventaja competitiva que puede representar el acero verde para sectores como la minería, construcción o manufactura nacional, Rojas mencionó que “si tenemos la capacidad de generar recursos renovables que tengan un costo menor, el costo de la energía para esta industria va a ser más atractivo y esto va a desarrollar mercado”.

La reactivación de Huachipato por parte de Aceros AZA se proyecta para un plazo de dos años (fines de 2026 o inicios de 2027). Según lo informado por el Grupo CAP, “una vez recibidas las aprobaciones correspondientes, la iniciativa se implementará en dos etapas. En la primera, AZA utilizará la capacidad de laminación existente en Huachipato, con una producción estimada de 200 mil toneladas anuales. Posteriormente, y sujeto a las condiciones de mercado, se evaluará el desarrollo de una acería eléctrica, que podría requerir una inversión del orden de US$250 millones”.

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Crédito foto: aza.cl