En una ceremonia realizada en el Museo de la Loza de Penco, la Municipalidad y la Secretaría Regional Ministerial de las Culturas, las Artes y el Patrimonio del Biobío firmaron el convenio que dará inicio al proyecto “Estudio Patrimonial para el Ingreso de Solicitud de Denominación de Origen de la Loza de Penco en el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INAPI)”, iniciativa adjudicada por el municipio a través del Fondo del Patrimonio Cultural, con una inversión de $14.964.000.

El proyecto tendrá una duración de diez meses y permitirá desarrollar un completo estudio técnico, patrimonial y comunitario destinado a reunir todos los antecedentes necesarios para solicitar la Denominación de Origen de la Loza de Penco ante el INAPI, reconocimiento que busca proteger un producto único elaborado con las históricas arcillas de la comuna.

La iniciativa representa un paso trascendental para la preservación de uno de los últimos patrimonios industriales del Biobío. La antigua Fábrica Nacional de Loza, más conocida como Fanaloza o Lozapenco, fue durante décadas el principal motor económico y social de la comuna, dando empleo a generaciones de familias y transformándose en un símbolo de identidad local. La propia postulación del proyecto destaca que la relevancia de la Loza de Penco es comparable a la que tiene el carbón en Lota o la industria textil en Tomé, por su profundo arraigo en la memoria y el desarrollo de la comuna.

El alcalde Rodrigo Vera, señaló la relevancia histórica de esta firma. “Para nosotros es muy importante rescatar la cultura, el patrimonio, y lo que nos identifica como comuna”, mencionó.

Entre estas creaciones sobresale el histórico Plato Willow, considerado uno de los diseños más emblemáticos de la industria nacional y un ícono de la cultura popular chilena. Su presencia en miles de hogares del país convirtió a Loza de Penco en un símbolo de identidad nacional, trascendiendo generaciones y fronteras. El propio proyecto reconoce al Plato Willow como un diseño de trascendencia internacional y uno de los mayores emblemas patrimoniales de la antigua Fanaloza.

La seremi de cultura del Biobío, Carolina Tapia, señaló que “este fondo va a permitir hacer una investigación acuciosa y rigurosa de un patrimonio de la comuna que todos conocemos de manera evidente, pero es importante que también esté respaldado por información histórica que avale aquello”.

El estudio considera un amplio trabajo de investigación histórica y documental, entrevistas a extrabajadores y sus familias, registro audiovisual de la memoria oral, análisis de las características de las arcillas locales y la elaboración del expediente técnico que permitirá sustentar la solicitud de Denominación de Origen.

Además, el proceso tendrá un fuerte componente de participación ciudadana, incorporando a organizaciones culturales, juntas de vecinos, artesanos y antiguos trabajadores de la loza, quienes contribuirán con sus testimonios y conocimientos para reconstruir la memoria de un oficio que marcó la historia de la comuna.

Mario Fuentealba, quien posee la mayor colección de piezas de Lozapenco de Chile, dijo que “nosotros tenemos 355 piezas aquí en el Museo de la Loza y en mi casa tengo cerca de 2.000 más”.

El proyecto contempla la realización de encuentros de memoria oral, registros audiovisuales, talleres de sistematización comunitaria y una exposición final abierta a la comunidad, con el propósito de legitimar socialmente el valor patrimonial de la Loza de Penco y fortalecer los argumentos para su reconocimiento oficial.

Desde el cierre de la línea de producción de Fanaloza en 2023, más de 150 trabajadores vieron desaparecer su fuente laboral y un oficio que había sido transmitido de generación en generación. La obtención de la Denominación de Origen busca precisamente resguardar ese legado, reconociendo la calidad, reputación y singularidad de la Loza de Penco como un producto íntimamente ligado a su territorio y a su gente.