El Congreso Nacional aprobó este martes en su totalidad y despachó a ley el proyecto de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, tras su respaldo en las Salas del Senado y de la Cámara de Diputados.

Desde el propio Parlamento, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, destacó que “volvemos a abrir las puertas a la expectativa de desarrollo personal y familiar, a la expectativa de mayores posibilidades de empleo para jóvenes, adultos, hombres, mujeres y jefes de hogar”.

El resultado es fruto de un extenso trabajo legislativo en ambas cámaras y en comisión mixta, por lo que el ministro agradeció “el arduo trabajo de todos los parlamentarios que realizaron, discutieron y mejoraron este proyecto, tanto de Gobierno como, en muchas ocasiones, también de oposición”.

Quiroz agregó que continuará desplegando iniciativas para recuperar el crecimiento económico, impulsar la inversión y crear más y mejores empleos, con un horizonte claro: “generar mayores oportunidades para las familias chilenas”.

En ese sentido, valoró la baja de la tasa de interés para viviendas de hasta UF 6 mil y generar una “bolsa” donde inviertan jóvenes emprendedores.

Cabe señalar que, tal como había trascendido, La Moneda anunció tres vetos contra normas incorporadas durante el debate: la prohibición del anatocismo, el llamado derecho al olvido financiero y los cambios destinados a reforzar el pago a 30 días para las pymes.

Los tres puntos quedaron lejos del corazón tributario de la iniciativa, compuesto por la rebaja del impuesto corporativo, la reintegración y la invariabilidad para grandes inversiones. Sin embargo, se transformaron en el último obstáculo legislativo antes de que el proyecto pueda convertirse en ley.

El ministro Quiroz confirmó que el Ejecutivo buscará retirarlos del texto. “Los tres son iniciativas que suenan bien, pero traen malas consecuencias y por eso las estamos vetando”, concluyó.

La futura ley se ordena en torno a cinco ejes. El primero es la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios en Ñuble, Biobío y Valparaíso, para que las familias puedan recuperar sus viviendas y barrios. El segundo es la reactivación de la construcción, para que el sector vuelva a construir y a contratar, dinamizando la oferta de viviendas para las familias chilenas. El tercero es la recuperación de la competitividad tributaria, de modo que invertir y emprender en Chile vuelva a ser atractivo. El cuarto es la agilización regulatoria, para destrabar proyectos de inversión que hoy están detenidos y que pueden ser fuentes de oportunidades para las regiones del país. Y el quinto es la responsabilidad fiscal, para que los recursos públicos se usen de manera eficiente.