La grieta de 500 metros en Arauco, el derrumbe ocurrido en Lota y el aluvión de Las Condes son ejemplos de emergencias o desastres asociados a fenómenos geológicos y ambientales, dependiendo de las causas específicas de cada caso.
Los tres hechos, registrados en los últimos días, reflejan una preocupación común: la gestión del riesgo de desastres y la vulnerabilidad de las comunidades.
Sobre lo sucedido, Francisco Castro Venegas, doctor en Ciencias Geológicas UdeC, explicó que “las remociones en masa son de diversos tipos. Son todos estos movimientos gravitacionales en donde cierto volumen de roca, sedimento o suelo se trasladan hacia cotas inferiores, y ahí tenemos caídas de roca, deslizamientos como los de Lota, otros bastante más grandes como lo que está pasando en Arauco y también los aluviones que están tan famosos en las Condes, ahora último”.
En lo que respecta al caso de la comuna minera, la remoción en masa afectó una vivienda y cortó por completo el tránsito en la Ruta Fernando Maira, a la altura de la curva 21 de mayo.
Según el geólogo, “particularmente, el área urbana de Lota se encuentra en un escenario desfavorable para las remociones en masa”.
Ante estas situaciones, surge la pregunta de cómo podemos actuar de manera preventiva.
Para el especialista en geomorfología, remociones en masa y análisis espacial aplicado a la evaluación de amenazas y riesgo territorial, “la gestión de riesgos de desastre asociada a remoción de masa pasa por diversas aristas. Nosotros primero lo vemos de manera más regional o específica en el área urbana. Tomamos en cuenta el análisis de susceptibilidad, que va a ser la probabilidad de que una ladera pueda ceder, espacialmente hablando”.
Castro comentó que “el primer insumo es establecer umbrales de precipitación. Y esos conocimientos los tenemos, cuando hablamos más o menos de tres días, donde hay cerca de 100 milímetros, estamos expuestos a deslizamientos. Cuando avanzamos a cerca de 150 milímetros en tres días, seguro que vamos a tener flujo en diversas partes”.
El investigador principal del grupo de estudio Multiamenazas, Vulnerabilidades y Cambio Global se refirió también al factor humano que interfiere en estas situaciones, mencionando como ejemplo que “el instrumento del Plan Regulador Comunal Metropolitano si bien zonifica áreas de riesgo, no son prohibitivas”.
Ante la probabilidad de que este tipo de hechos sigan ocurriendo con frecuencia, el experto manifestó que se prevé su continuidad, debido a los escenarios climáticos actuales.
Finalmente, y en relación a las medidas a implementar en este contexto, llamó a no alarmar a la población, ya que “el compromiso está en que interioricemos también cómo actuar frente a escenarios de remoción en masa, así como otros tipos de amenaza en nuestros territorios. Y para eso, a nivel municipal, debemos saber cuáles son nuestras áreas de riesgo”.
El geólogo concluyó con la relevancia de la educación en desastres, enfatizando en que “si sé que vivo en un área de riesgo, yo también tengo que saber cómo tengo que responder”.
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