En la antesala de la instalación del gobierno del presidente electo José Antonio Kast, el Partido Social Cristiano (PSC) atraviesa una fase de redefinición. Aunque forma parte del bloque del futuro Ejecutivo, por ejemplo, con el nombramiento de Judith Marín, quien asumirá al frente del ministerio de la Mujer y Equidad de Género, y con presencia en el debate público, el partido llega a este nuevo ciclo sin una base partidaria consolidada, con despliegue territorial frágil y alta dependencia de sus candidaturas, lo que abre dudas sobre su capacidad de sostener influencia política más allá de la coyuntura.

En ese marco, Faro UDD emitió el boletín titulado “Fe, política electoral y el fenómeno del Partido Social Cristiano”, en el que se plantea que la colectivdad se ha consolidado como una de las expresiones partidarias evangélicas más relevantes del período reciente. Pese a ello, hoy enfrenta un proceso de disolución legal por no alcanzar el umbral mínimo exigido en la última elección parlamentaria.

Miguel Ángel Fernández, subdirector académico de Faro UDD, explicó que “hay un fenómeno que se da en Concepcion que es único y por eso vale la pena estudiarlo. El Partido Social Cristiano es, probablemente, el experimento político más importante de partido confesional evangélico en la historia de Chile y nace en la región del Biobío”.

El PSC se origina en la trayectoria del ministerio evangélico Águilas de Jesús, fundado en 2001 en la Universidad de Concepción, desde donde emergieron liderazgos como Héctor Muñoz, Francesca Muñoz, Sara Concha y Antaris Varela, marcando el paso desde la militancia religiosa a la competencia electoral. Más que consolidarse como un partido confesional con voto duro transferible, el PSC ha operado como una plataforma político-electoral apoyada en redes territoriales y religiosas.

Según el investigador, “hay figuras fuertes en este partido, y que están radicadas en las regiones de Biobío y Ñuble, pero a nivel nacional, a pesar de que tuvo mucho candidatos en diferentes distritos, no logró el 5%, porcentaje mínimo para poder sostenerse”.

En la Región del Biobío, el Partido Social Cristiano (PSC) concentra su mejor desempeño en comunas urbanas del Concepción Metropolitano, configurando un patrón distinto al observado en otras zonas del país y alejado de una lógica de implantación territorial basada en redes comunitarias o eclesiásticas.

Las comunas donde el partido alcanza sus mayores votaciones en la región son: Hualpén (16,4%), Concepción (13,4%), Coronel (13,3%), Chiguayante (12,3%) y San Pedro de la Paz (12,1%).

Este resultado, según el especialista, refuerza un patrón de apoyo sustentado en la fortaleza de candidaturas específicas y liderazgos locales, más que en la consolidación de una base partidaria estable en la región.

Sobre la nominación de Judith Marín, militante del PSC, ministra de la Mujer y Equidad de Género, Fernández expuso que “si alguien esperaba que el gobierno del futuro Presidente, José Antonio Kast, pusiera una figura que alegrara a los movimientos feministas tradicionales que conocemos, era difícil, porque sabemos que él tiene una visión conservadora de la sociedad”.

Este boletín concluye que el Partido Social Cristiano (PSC) logró instalarse como un actor visible en la política reciente a partir de intentos de movilización territorial en espacios donde el evangelismo ha ganado presencia, pero sin consolidar una base partidaria estable.

Sus resultados electorales han estado marcados por el arrastre de candidaturas y liderazgos específicos, más que por una estructura capaz de reproducirse entre ciclos electorales. La experiencia del PSC confirma tanto las posibilidades como los límites de traducir redes religiosas en organización política, dejando en evidencia una fragilidad institucional que condiciona su proyección futura.

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