Un poco más tarde de lo habitual se inició la cosecha de cerezas en Quillón, más específicamente de corazón de paloma, variedad que se caracteriza por ser la más abundante en la comuna y la más antigua en Chile, con una data que se remonta a tiempos de la Colonia.

Por muchas temporadas, fue la cereza por excelencia en Quillón. Sin embargo, con el tiempo se desvalorizó, siendo relegada a la venta casi obligada para la agroindustria. Lo que queda se vende en fresco, siempre y cuando los mercados locales no sean invadidos por variedades extradulces de la zona central, que por lo demás llegan a bajo costo. Años de malas cosechas, precios mínimos de compra impuestos por intermediarios y la proliferación de variedades de exportación, han obligado a los productores cereceros a tomar decisiones drásticas, como cambiar de rubro o de tipo de cereza, prefiriendo las de mejores probabilidades de comercialización en el extranjero.

Liderados por el Dr. Richard Bastías, académico de la Facultad de Agronomía UdeC, un grupo de investigadores se encuentra estudiando distintos aspectos de la cereza corazón de paloma, conocida también como Napoleón o Cristobalina, para ir en su rescate.

El objetivo es reimpulsar la producción de dicha variedad, generando un sello distintivo relacionado a un manejo más sustentable de los cultivos y el mejoramiento de la calidad del fruto, que podría ser potenciado como exportación hacia mercados específicos como Japón y otros países que demandan en gran medida las variedades bicolores.

«Ya hay muy pocos huertos en Chile de cereza Corazón de Paloma. Antes de los años 70, era la principal cereza que se consumía en Chile, en todas las casas es la más recordada. Pero dado que se introdujeron nuevos cultivares, porque la industria tiene que exportar cerezas, quedan muy pocos huertos de corazón de paloma en el país y por eso hablamos de rescate», explicó el Dr. Bastías.

Números que avalan

En Quillón existen aproximadamente 200 productores cereceros, que abarcan una superficie cercana a las 430 hectáreas plantadas. De ese total, el 43% corresponde a cereza corazón de paloma, que en su mayoría se desarrolla en laderas de cerros, siendo de difícil acceso y con un manejo de poca agua, lo que termina formando un fruto de características especiales.

Son cuatro los sectores principales en que se cultivan cerezos: Queime, La Gloria, Coyanco y Peñablanca. En estas zonas se enfoca la investigación, iniciada en 2022 y que ya ha arrojado algunos resultados, a partir de los cuales ya se puede trabajar en una idea para potenciar distintos aspectos del fruto.

«Los métodos de producción de la cereza corazón de paloma son bastante más limpios, porque se aplican muy pocos productos químicos para el control de enfermedades y plagas. Esta cereza tiene una pulpa amarilla y eso le da una característica nutricional alta en contenido de carotenoides, que son compuestos muy importantes para la salud humana. Son un tipo de antioxidantes que le pueden dar un gran valor nutricional a esta cereza», añadió el Dr. Bastías.

Prevención de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, reducción del riesgo de cáncer, colesterol LDL y arteosclerosis son algunos de los beneficios que tiene la cereza corazón de paloma, como reductor del estrés oxidativo. Eso y muchos otros atributos se buscan potenciar a través del convenio entre la Municipalidad de Quillón y la UdeC.

Difusión

En base a lo anterior, profesionales de la Oficina de Desarrollo Económico Local (Odel) de la Municipalidad de Quillón y productores cereceros se instalarán en la Diagonal Pedro Aguirre Cerda de Concepción con una Feria de la Cereza Paloma, programada para los días 19 y 21 de diciembre. En dicha actividad promoverán las bondades que esta fruta ofrece a sus consumidores, principalmente desde el punto de vista nutricional, siendo considerada un «superalimento» por ser alta en carotenoides, un tipo de antioxidante de gran calidad.