Lucas Gutiérrez tiene nueve años y fue diagnosticado con una discapacidad sensorial auditiva congénita. Según el Dr. Gino Marisio, otorrinolaringólogo del HGGB, la enfermedad de este paciente se denomina Microtia y atresia aural. “Básicamente, no hay pabellón auricular ni conducto auditivo y, a veces, el oído medio tiene alguna malformación asociada”.
Esta patología que presenta el estudiante de cuarto básico fue tratada en el Hospital Regional, gracias a la reactivación de un convenio entre Junaeb y el recinto de salud, alianza que, en años anteriores, pre pandemia, permitía financiar e instalar implantes cocleares en Concepción, evitando derivar casos a Santiago.
Esta intervención que benefició a Lucas, es la primera del 2026. “Con este nuevo convenio que estamos retomando, somos capaces de adquirir los implantes de conducción ósea, de segunda generación, muy modernos; que nos permiten satisfacer los requerimientos auditivos de este niño sin tener que recurrir a cirugías más antiguas que daban resultados menos predecibles”, explicó el doctor Marisio.
“Estos años han sido de búsqueda (de soluciones) para que sea más independiente, al igual que cualquier niño, y vaya a la par. Obviamente, su problema auditivo lo tiene siempre un paso más atrás y, a sus nueve años, todavía no aprende a leer”, dijo Laura Ramírez, madre de Lucas, quien valoró las oportunidades que se abren tras la mejoría.
Por su parte, la directora regional de Junaeb Biobío, Paola Medina, manifestó que “nuestro rol será siempre apoyar las trayectorias educativas de nuestros estudiantes”.
El dispositivo más todos los aspectos clínicos necesarios para su correcta instalación bordea los 25 millones de pesos.
Finalmente, y tras permanecer hospitalizado un día, post la cirugía, el escolar fue dado de alta a la espera de que -en tres o cuatro semanas- se realice el esperado encendido del implante.





