Vecinos del sector Jaime Lea Plaza de Lirquén conocieron el diseño de su futuro Centro Comunitario Resiliente, una iniciativa que busca recuperar un espacio de encuentro, organización y desarrollo de actividades.
La propuesta considera un centro de 190 m², diseñado en madera y con espacios flexibles para reuniones, talleres, actividades y atención comunitaria. Pero su principal característica es que tendrá una doble función: mientras en el día a día será un lugar de encuentro y organización para los vecinos, frente a una emergencia podrá transformarse en un punto de apoyo, con sistemas de respaldo de energía, agua y comunicaciones que permitan mantener operativas sus funciones esenciales.
El proyecto surge en el marco del proceso de recuperación tras los incendios y ha avanzado a partir de un trabajo colaborativo entre el Gobierno Regional del Biobío, la Municipalidad de Penco, la Corporación Chilena de la Madera —CORMA— y la propia comunidad. CORMA puso a disposición del proyecto su red y capacidades técnicas, sumando al Centro Nacional de Excelencia para la Industria de la Madera —CENAMAD—, que estuvo a cargo del desarrollo del diseño.
Para María Cecilia Mercado Garrido, presidenta de la Cooperativa Jaime Lea Plaza, conocer el diseño representa la posibilidad de concretar un anhelo que ha acompañado a distintas generaciones de vecinos.
El programa arquitectónico del centro fue pensado para responder a las distintas necesidades de la comunidad y adaptarse a diferentes usos. El corazón del proyecto será un salón multiuso de 70 m², acompañado por un hall de acceso. El espacio contará con apertura controlada hacia el exterior y paneles móviles que permitirán modificar su configuración de acuerdo con las actividades que se desarrollen. También se considera la posibilidad de habilitar espacios flexibles para operativos de salud.
A ello se sumarán oficinas, sala de reuniones, cocina comunitaria, bodega-despensa y baños accesibles con ducha. La cocina y las áreas de almacenamiento fueron proyectadas para servir tanto en actividades habituales como en contingencias, permitiendo, por ejemplo, la preparación de alimentos y el resguardo de equipamiento.
El presidente de CORMA Biobío-Ñuble, Alejandro Casagrande, destacó la positiva recepción de la comunidad y el valor de desarrollar este tipo de iniciativas junto a los vecinos.
El proyecto incorpora además una dimensión vinculada a la memoria y reconstrucción de la comunidad, a través de una placa conmemorativa destinada a recordar los acontecimientos que dieron origen al nuevo centro y un huerto comunitario concebido como espacio de encuentro, colaboración y aprendizaje.
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, destacó que “es un sector residencial con mucho adulto mayor. En ese sentido, que puedan tener un centro comunitario, un lugar de esparcimiento, es muy importante”.
La madera será protagonista de la solución constructiva, incorporándose tanto en la estructura como en los espacios interiores. De acuerdo con el diseño presentado, se trabaja además en envolventes eficientes energéticamente, que permitan combinar seguridad, desempeño, facilidad de mantención e identidad local.
Otro de los elementos diferenciadores será su capacidad para seguir prestando funciones esenciales cuando se interrumpan servicios básicos. El centro contará con sistema solar, baterías y grupo electrógeno para respaldo eléctrico; estanque subterráneo y sistema de bombeo para disponer de agua; y conectividad satelital independiente para mantener las comunicaciones durante una emergencia.
Francisca Lorenzini, gerenta de CENAMAD, explicó que “este proyecto refleja el compromiso del Centro con llevar la ciencia y la innovación desde la investigación hacia soluciones concretas para las personas”.
La etapa de construcción del futuro centro comunitario se proyecta para 2028, una vez concluidos los procesos administrativos y técnicos necesarios para avanzar en su ejecución.




