La Superintendencia de Educación recibió un total de 22.680 denuncias ciudadanas durante 2025, lo que representa un incremento de 18,7% respecto del año anterior. El ámbito de convivencia educativa concentró el 75,3% de los casos, alcanzando su mayor peso relativo en el período 2022-2025.

En cuanto a temáticas, el maltrato a párvulos y estudiantes sigue siendo la categoría más frecuente, con 9.299 casos (54,5% del total). En tanto, las causas por discriminación pasaron de 2.042, en 2024, a 2.869 en 2025 (+40,5%), acumulando un aumento del 135,2% respecto de 2022. Además, las acusaciones por maltrato a miembros adultos de la comunidad educativa aumentaron de 536, en 2024, a 716 casos en 2025 (+33,6%)

“El escenario que estamos viendo hoy en los colegios es solamente una parte del problema. Vemos la conducta de los estudiantes, que tienden a ser un poco agresivas o desreguladas (…) y lo que hay detrás de esas conductas es un problema mucho mayor”, explicó la psicóloga clínica Amelia Valenzuela.

La especialista destacó el rol de la familia para fomentar herramientas de educación emocional que permitan mejorar la comunicación y resolver conflictos.

“Los límites no tienen por qué ser autoritarios o de mala forma, pueden ser amorosos y hay que establecerlos, porque los niños donde aprenden a regularse es en la familia, en la casa”, dijo, como parte de las recomendaciones.

La orientadora familiar también abordó cuáles son los comportamientos que pueden indicar que hay problemas de convivencia escolar, explicando que “cuando nosotros generamos una relación fortalecida, yo puedo conocer a mi hijo o hija y, en ese sentido, yo me puedo dar cuenta de algunas señales de alerta”.

La profesional mencionó que es fundamental “generar acercamiento y conversación”, ya que “de esa manera, puedo ir pesquisando si mi hijo está siendo víctima de alguna situación en el colegio o, por otra parte, si es que mi hijo está siendo el victimario, pero para eso necesitamos tiempo”.

Cambios en la conducta, aislamiento, retraimiento, alteraciones del sueño y del apetito son signos a los que hay que prestar atención.

La especialista indicó que “como familia tenemos que estar preparados, tenemos que saber que reconocer emociones no es malo y que no hay emociones malas, son emociones que están aflorando por algo y eso es lo que tenemos que identificar”, agregando que “es un trabajo conjunto que tiende a ser un poco difícil, pero la invitación es a que podamos colaborar entre todos”.

Sobre los espacios que existen en las comunidades educativas para abordar situaciones vinculadas a relaciones interpersonales, dijo que “necesitamos más educación emocional, no solamente para los estudiantes, sino que para las familias y los padres”.

Según el Índice de Bienestar Docente, presentado en octubre de 2025 por la Fundación Santillana, Elige Educar y un grupo de universidades, cuatro de cada 10 docentes han sido agredidos en algún momento por estudiantes.

Escucha aquí la entrevista completa: