Con el propósito de apoyar a las autoridades locales para dar una respuesta específica a niños, niñas y adolescentes en una emergencia, UNICEF, junto a la Subsecretaría de la Niñez y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) presentaron el manual “Protección de niños, niñas y adolescentes en emergencias: respuesta local en Chile”.

El manual entrega orientaciones y herramientas prácticas para proteger a niños, niñas y adolescentes en situaciones de emergencia (desastres o crisis) y se enmarca en Ley 21.430 sobre Sistema de Garantías de la Niñez, junto a la Ley 21.364 SENAPRED y la Convención sobre los Derechos del Niño. Además, promueve el trabajo coordinado entre municipios, servicios públicos, organizaciones sociales y actores humanitarios, para asegurar una protección adecuada, especialmente en la fase de respuesta a una emergencia.

Paola Avello Ramos, oficial de Gobernanza local y punto focal de emergencias de Unicef Chile, indicó que “lo que sucede en una situación de emergencia, con niños, niñas y adolescentes es que pudieran ser invisibilizados y quedar dentro de la norma general de todas las personas, no reconociendo los riesgos específicos que pudieran tener y que podrían ser aumentados, por la vulnerabilidad inminente, al requerir de protección especial”.

En Chile cerca del 83% de las comunas, 287 en total, presenta niveles de riesgo moderado o alto, y en ellas viven más de 2.870.000 niños, niñas y adolescentes. Adicionalmente, el país presenta un índice de riesgo climático infantil de 5,8, por sobre el promedio mundial de 4,2, lo que evidencia una exposición superior de la niñez a eventos climáticos extremos. Según la encuesta CASEN 2022, un 4,2% de los hogares con niños y niñas reportó haber sido afectado por emergencias o desastres. Por ejemplo, en los incendios de Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana, cerca del 40% de las personas damnificadas eran niños, niñas y adolescentes.

¿Por qué recién ahora se desarrolla el manual? Según Avello tiene relación con que “nuestra normativa ha sido mucho más orientada hacia la prevención, en aspectos como infraestructura”.

Los datos expuestos muestran que las emergencias afectan desproporcionadamente a la niñez, aumentando riesgos de violencia, abuso y explotación; negligencia y separación familiar; deterioro de salud física y mental; interrupción educativa; pérdida de redes de cuidado y protección.

El manual señala que las primeras 72 horas de una emergencia son vitales para que los equipos locales adopten medidas y acciones rápidas y coordinadas para proteger a niños, niñas y adolescentes. Como, por ejemplo, establecer estrategias destinadas a prevenir la separación familiar, facilitar su reunificación (en caso de separación) y activar procesos de localización y trazabilidad cuando corresponda, tal como lo detalló la vocera de Unicef Chile.

La oficial de Gobernanza local y punto focal de emergencias de Unicef Chile recalcó que, considerando catástrofes como los incendios de Viña del Mar o de este verano en el Biobío, es importante facilitar condiciones de infraestructura y disponibilidad de espacios en los albergues, en caso de ser necesarios, para que incorporen las necesidades de niños, niñas y adolescentes.

Por ello, se debe proveer zonas de “estar” seguras para las familias con sus hijos e hijas. Se debe preservar la privacidad y la dignidad de las familias, disponiendo adecuadamente de divisiones internas para delimitar los espacios de cada una, a la vez que se asegura el acceso a las áreas comunes. Los niños, niñas y adolescentes deben contar con camas individuales para dormir. Los recintos escogidos para funcionar como albergues deben cumplir con requisitos mínimos de seguridad externa, controles de acceso, evaluación para identificar posibles riesgos en la edificación, instalaciones y espacios disponibles, así como también de funcionamiento de servicios básicos.

También , la profesional mencionó que es relevante comunicar oportunamente a niños, niñas y adolescentes información relacionada con la emergencia, sus derechos, riesgos y formas de participación. Los niños, niñas y adolescentes deben tener acceso oportuno a información adecuada, clara y actualizada respecto al estado de la emergencia, la protección de sus derechos y los riesgos asociados, a la vez que hacerles parte de las decisiones que les involucren.

El manual recomienda avanzar hacia una gestión de emergencias centrada en la niñez, donde la protección sea prioritaria desde el inicio, las decisiones se basen en evidencia, exista coordinación real entre actores, la institucionalidad competente articule al intersector y se garantice la dignidad, seguridad y bienestar integral de niños, niñas y adolescentes en todo momento.

Sobre la implementación de estas recomendaciones, Paola Avello expuso “que estamos desarrollando talleres para los tomadores de decisiones a nivel local”.

El manual se puede ver en este enlace: https://www.unicef.org/chile/media/13776/file/Manual_protecci%C3%B3n_NNA_emergencias.pdf.pdf.

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