El Día Mundial de la Prevención del Suicidio, conmemorado el 10 de septiembre de cada año, representa una importante oportunidad para la movilización social, la promoción de la salud mental y acciones comunitarias basadas en evidencia, orientadas a reducir las muertes por suicidio.
En consideración con los objetivos de impactos sanitarios declarados en la Estrategia Nacional de implementación de la agenda 2030 en Chile y la Estrategia Nacional de Salud, la reducción de la mortalidad por suicidio es una prioridad para el país. El Ministerio de Salud ha diseñado la Estrategia Nacional para la Prevención del Suicidio (ENPS) 2025-2034, un marco estructurado para un abordaje integral.
En ese escenario, este jueves se realizó la Feria Comunitaria “Conecta Vida: Redes que acompañan” en el frontis de la Biblioteca Central de la UdeC, la que congregó a diversas instituciones y permitió acceder a información útil.
Renata Marchant asesora de Salud Mental del Servicio de Salud Concepción y coordinadora de la iniciativa, informó que “la prevención es fundamental, porque permite detectar señales a tiempo”.
La actividad se vinculó con el lema 2026 #IdentifiquemosLasSeñales: Reconoce, escucha y acompaña, relevando que la prevención es una responsabilidad compartida. Por ello, el foco estuvo en el lenguaje seguro, respetuoso y no estigmatizante, transmitiendo esperanza y posibilidades concretas de apoyo.
En esa línea, la profesional señaló que la prevención del suicidio requiere un abordaje integral que trascienda la intervención individual y clínica, incorporando acciones a nivel familiar, comunitario, intersectorial y social. Además, contó cómo funciona la Red del SSC en esta materia.
Marchant detalló que la Red de especialidad del Servicio incluye a los Centro Comunitario de Salud Mental (COSAM) de Concepción, Lota, Coronel, Norte y Leonor Mascayano, además del Hospital de Día y el Servicio de Psiquiatría del Hospital Guillermo Grant Benavente.
La prevención del suicidio requiere considerar los determinantes sociales que influyen en el bienestar y la salud mental, tales como las condiciones de vida, la situación socioeconómica, el acceso a educación, vivienda y empleo, las redes de apoyo, la integración social, las experiencias de violencia o discriminación y las posibilidades efectivas de acceso a servicios y oportunidades.
Al respecto, Alexis Vielma, doctor en Salud Mental, expuso que “hay un dato que no está visibilizado, que es el intento de suicidio, Entonces, en esa situación es importante que la red de apoyo y los vínculos puedan estar presentes”.
“El suicidio en sí no es un problema de salud mental, sino que es más bien una consecuencia, que a veces está muy ligada a ciertos diagnósticos, pero no es la única causa”, dijo el investigador del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental.
El especialista también se refirió a señales de alerta que pueden ayudar amigos y familiares a prevenir un suicidio.
El Dr. Vielma mencionó que, según los datos, los jóvenes y personas mayores son los sectores más vulnerables a esta problemática.
En tanto, Pamela Caro, colaboradora académica del Departamento del Adulto Mayor de la Facultad de Enfermería UdeC, indicó que para trabajar con este grupo etario “es importante la pesquisa y no estigmatizar, no bajar el perfil a la sintomatología y a las manifestaciones”.
La actividad se configuró como una acción de prevención universal, con el objetivo de sensibilizar a las personas y comunidades sobre su rol en la prevención del suicidio, promoviendo una mayor conciencia y la construcción de espacios que favorezcan el apoyo, la escucha y el cuidado.



