Según Amnistía Internacional, con la escalada de los conflictos y el cercano colapso del derecho internacional, el mundo está recogiendo una cosecha de consecuencias demoledoras. Este miércoles, la entidad presentó su informe anual, correspondiente a 2023, sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, donde se evalúa a 155 países.

La organización ha advertido también de la probabilidad de que el colapso del Estado de derecho se acelere con los rápidos avances de la inteligencia artificial que, sumada al dominio de las grandes empresas tecnológicas, amenaza con una “sobrecarga” de violaciones de derechos humanos.

Sobre la situación nacional, Rodrigo Bustos Bottai, director ejecutivo de Amnistía Internacional Chile, expuso en relación al uso excesivo de la fuerza durante el estallido social, que hay “un escenario de mucha impunidad”.

Sobre la realidad que enfrentan las personas migrantes y refugiadas en Chile, Bustos mencionó que “la delincuencia y la seguridad son problemas que hoy aquejan y son legítimas reivindicaciones de gran parte de la ciudadanía, pero no corresponde asociar migración y delincuencia”.

El informe de Amnistía Internacional presenta un crudo examen de la traición a los principios de derechos humanos perpetrada por los líderes e instituciones actuales. Frente a la multiplicación de los conflictos, las acciones de muchos Estados poderosos han perjudicado aún más la credibilidad del multilateralismo y menoscabado el orden global basado en normas que se estableció por primera vez en 1945.

“Tenemos un informe que muestra una situación a nivel global donde tratamos de lanzar una alarma, puesto que ante los conflictos bélicos y las violaciones a los derechos humanos que están ocurriendo en distintos lugares del mundo, consideramos que el sistema de protección de Naciones Unidas, lamentablemente, no ha podido estar a la altura de los desafíos que hoy día enfrenta nuestro planeta en esta materia”, aseguró el director ejecutivo de Amnistía Internacional Chile.

Amnistía Internacional ha determinado que actores políticos de muchas partes del mundo están intensificando sus ataques contra las mujeres, las personas LGBTI y las comunidades marginadas que se han utilizado históricamente como chivo expiatorio por motivos políticos o electorales. Para instigar y ayudar a estas fuerzas políticas represivas a propagar la desinformación, enfrentar a unas comunidades con otras y atacar a las minorías se han instrumentalizado cada vez más tecnologías nuevas y ya existentes.

“A nivel global muchos gobiernos han menoscabado los derechos sexuales y reproductivos, y los derechos de las personas de las disidencias sexuales”, agregó el representante de Amnistía.

En el informe se señala también el amplio uso que se ha hecho de tecnologías ya existentes para consolidar políticas discriminatorias. Estados como Argentina, Brasil, India y Reino Unido han recurrido cada vez más a las tecnologías de reconocimiento facial para controlar protestas públicas y acontecimientos deportivos y discriminar a comunidades marginadas, en especial a las personas migrantes y refugiadas.

Revisa el informe aquí: https://www.amnesty.org/es/documents/pol10/7200/2024/es/

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