La biodiversidad mundial enfrenta una crisis más profunda de lo que se pensaba. Sin embargo, una nueva generación de herramientas digitales está ofreciendo oportunidades inéditas para comprender y proteger plantas y hongos antes de que desaparezcan.
Esa es una de las principales conclusiones del informe State of the World’s Plants and Fungi 2026, elaborado por Kew Gardens (Reino Unido), junto a más de 400 científicas y científicos de 40 países, incluyendo investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y la Universidad de Concepción. El reporte analiza cómo la inteligencia artificial (IA), la digitalización de colecciones biológicas y el intercambio global de datos están transformando la investigación sobre biodiversidad y las estrategias de conservación.
El informe es desarrollado por Royal Botanic Gardens, Kew, una de las instituciones científicas más influyentes del mundo en investigación botánica, micología y conservación de la biodiversidad. Con sede en el Reino Unido y más de 260 años de historia, alberga algunas de las colecciones biológicas más importantes del planeta y lidera iniciativas internacionales destinadas a documentar, estudiar y proteger la diversidad de plantas y hongos.
Las plantas y los hongos sostienen la vida en la Tierra: regulan el clima, almacenan carbono y proporcionan alimentos, medicamentos y materias primas. Sin embargo, las y los investigadores advierten que aún existe un enorme vacío de conocimiento sobre cuántas especies existen realmente, dónde se encuentran y cuáles son las amenazas que enfrentan.
Actualmente, 29.748 especies de plantas y 411 especies de hongos están catalogadas como amenazadas de extinción. No obstante, solo una pequeña proporción de las especies conocidas ha sido evaluada formalmente, lo que sugiere que la verdadera magnitud de la crisis podría ser mucho mayor. Además, el informe estima que más de 100 mil especies de plantas y más de 2 millones de especies de hongos aún no han sido descritas por la ciencia y que muchas de ellas podrían extinguirse antes siquiera de ser descubiertas.
Chile aporta datos clave para enfrentar la crisis de biodiversidad
Frente a este escenario, el informe destaca que la digitalización de colecciones biológicas y la integración de datos se han convertido en herramientas fundamentales para mejorar el conocimiento sobre la biodiversidad y orientar acciones de conservación. En ese contexto, Chile aparece como uno de los casos destacados de América Latina por sus avances en la construcción de información digital sobre plantas.
Estos esfuerzos fueron documentados en uno de los capítulos del informe, elaborado por Ricardo Segovia y Pablo Guerrero (UDEC), investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y del Programa BIODATA. También participó como coautora la investigadora Alicia Marticorena, de la Universidad de Concepción.
El capítulo destaca la integración de más de 120 mil registros digitalizados de plantas provenientes de herbarios chilenos (cifra que continúa creciendo de manera sostenida), los que representan más de 3.900 especies y han permitido construir un inventario estandarizado de la biodiversidad nacional y avanzar hacia un catálogo actualizado de las especies presentes en el país.
Los investigadores destacan que estas herramientas son fundamentales para enfrentar la crisis de biodiversidad, ya que facilitan la investigación, el monitoreo y la toma de decisiones para la conservación, tal como señaló Ricardo Segovia.
Además, Pablo Guerrero destacó que la digitalización de colecciones biológicas es un proceso dinámico que continúa creciendo gracias al trabajo coordinado de diversas instituciones.
El científico y coordinador del Programa BIODATA agrega que estos esfuerzos forman parte de una red internacional de colaboración científica e iniciativas globales que involucran a múltiples comunidades e instituciones. “Por eso, la transferencia de conocimiento es fundamental. Lo que aprendemos en Chile puede aportar a otros países de la región, del mismo modo que nosotros nos beneficiamos de sus experiencias”, detalla.
Una revolución digital para la biodiversidad
Para Ricardo Segovia, uno de los principales aportes del informe es que entrega información estandarizada y de alta calidad para fortalecer la conservación de la biodiversidad.
“Este informe reúne información transparente y comparable a nivel mundial, permitiendo a los países mejorar sus estrategias de monitoreo y conservación. Al mismo tiempo, muestra que enfrentar la crisis de biodiversidad requiere colaboración internacional, porque ningún país ni institución puede abordar este desafío por sí solo”, señala.
Todo esto es particularmente relevante si se considera que, durante siglos, millones de especímenes de plantas y hongos recolectados en todo el mundo permanecieron almacenados en herbarios y colecciones científicas, accesibles solo para un reducido grupo de especialistas. Hoy, gracias a la digitalización, estas colecciones están siendo transformadas en recursos abiertos para investigadores de todo el planeta.
Como parte de este esfuerzo, Kew completó recientemente la digitalización de sus 7,4 millones de especímenes botánicos y micológicos, una de las mayores iniciativas de este tipo a nivel mundial. La disponibilidad de estas colecciones está permitiendo descubrir especies nuevas, corregir errores de identificación, reconstruir cambios históricos en la biodiversidad y mejorar las decisiones de conservación.
La inteligencia artificial también está comenzando a desempeñar un papel clave. Los sistemas de aprendizaje automático pueden ayudar a identificar grupos de plantas difíciles de distinguir, acelerar el trabajo taxonómico y permitir que los especialistas concentren esfuerzos en especies potencialmente nuevas para la ciencia.
Extinción subestimada
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que los métodos tradicionales para determinar si una especie está extinta podrían estar dejando fuera una parte importante de la realidad. Muchas especies son extremadamente raras o habitan zonas poco exploradas, por lo que su ausencia en los registros no necesariamente significa que hayan desaparecido. Por otro lado, también es posible que numerosas especies se hayan extinguido sin que su pérdida haya sido documentada.
Por ello, el informe propone incorporar modelos probabilísticos y herramientas estadísticas que permitan estimar con mayor precisión la probabilidad de extinción utilizando registros históricos, observaciones recientes y colecciones digitalizadas.
La digitalización también está proporcionando nuevas evidencias sobre los impactos del cambio climático. Gracias al análisis de millones de especímenes digitalizados mediante inteligencia artificial, investigadores han demostrado que los tiempos de floración de numerosas especies están cambiando a escala global, alterando relaciones ecológicas fundamentales entre plantas y polinizadores.
Hongos: una nueva frontera científica
Otro de los avances destacados por el informe es la capacidad de obtener ADN de alta calidad a partir de especímenes de hongos recolectados hace hasta 180 años. Este logro abre nuevas posibilidades para estudiar especies históricas y aprovechar la enorme información contenida en colecciones científicas de todo el mundo.
Las y los autores destacan que los estudios podrían contribuir al descubrimiento de nuevos medicamentos, al desarrollo de herramientas para proteger cultivos y a una mejor comprensión de enfermedades emergentes. Para impulsar esta área, Kew y sus socios están trabajando en la creación de la mayor biblioteca genómica de hongos del mundo, con miles de especies secuenciadas digitalmente.
Un esfuerzo global para proteger la vida
El informe concluye que mejorar el acceso a los datos sobre biodiversidad y fortalecer la colaboración internacional son medidas fundamentales para enfrentar la crisis de extinción. Los autores advierten que herramientas como la IA y la digitalización solo podrán desplegar todo su potencial si se acompañan de inversiones sostenidas en investigación, colecciones biológicas, formación de especialistas e intercambio equitativo de información entre países.
En un contexto de acelerada pérdida de biodiversidad, la revolución digital aparece como una herramienta decisiva para comprender mejor la vida en la Tierra y actuar a tiempo para protegerla.




