Este jueves se realizó el lanzamiento del Documento para la Política Pública y la presentación de la Caja de Herramientas “Infraestructura Escolar y Bienestar Educativo” por parte del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS), en una jornada que abordó el impacto de la infraestructura escolar en el bienestar educativo y donde se presentó una caja de herramientas orientada a que las comunidades escolares identifiquen y enfrenten problemáticas ambientales en sus establecimientos.

La actividad, realizada en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía UdeC, generó un espacio de diálogo y reflexión en torno a los desafíos actuales de la infraestructura educativa, en el marco del proceso de instalación de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) y, en ese contexto, el documento presentado entrega una serie de recomendaciones orientadas a fortalecer el diseño, la planificación y la gestión de los espacios escolares, considerando su impacto en el bienestar y el desempeño de las comunidades educativas.

En entrevista con Nuestra Pauta, María Isabel Rivera, investigadora del CEDEUS y académica de la Facultad de Arquitectura UdeC, explicó que el documento generado responde a la “necesidad de identificar cuáles son las problemáticas, en particular de las condiciones ambientales, que tienen los establecimientos educacionales. Y nos vimos en la necesidad de ver cómo también podemos dar ciertas herramientas metodológicas para que las comunidades educativas puedan implementar ciertas estrategias”.

La investigadora profundizó en la nueva realidad de los establecimientos educacionales al depender ahora de los Servicios Locales de Educación Pública y ya no de los municipios y reiteró que han preparado “estrategias y herramientas para que puedan las distintas comunidades abordar (las problemáticas) de manera más integrada y también tomando algunas soluciones que puedan hacerlo a nivel de comunidad”.

En esa misma línea, Rivera indicó que este nuevo modelo “ayuda a que no todo esté concentrado a nivel municipal, o con ciertas logísticas que se dan dentro de las comunas, sino que ahora hay una mirada un poco más amplia y más territorial frente a los distintos establecimientos”.

El documento de Política Pública está disponible en el sitio web de Cedeus y contiene datos relevantes en cuanto a la infraestructura, el hacinamiento y los metros cuadrados que debería tener en promedio el estudiante en aulas, talleres y en laboratorios.

En ese sentido, la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones del Minvu (1992) regula el diseño de todos los edificios educacionales (públicos y privados) y entre sus disposiciones, establece una superficie mínima de 1,1 m² por estudiante en salas de clases, talleres, laboratorios y bibliotecas, un estándar que se aproxima a condiciones de hacinamiento si se compara con los 1,5 m² exigidos en España o los 2,3 m² recomendados por la OCDE (2025).

Al respecto, la académica de la facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía UdeC relevó la importancia de implementar un mayor “metraje” en los proyectos de infraestructura, pensando tanto en los beneficios metodológicos, pedagógicos e, incluso, ambientales y sanitarios.

Finalmente, la investigadora María Isabel Rivera, invitó a quienes deseen conocer la labor del equipo para poder mejorar las condiciones de infraestructura dentro de las salas de clases a revisar el documento que “apunta justamente a dar ciertos criterios en distintos ámbitos que puedan contribuir a mejorar los espacios educativos”.

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