En el marco de la discusión por mejorar la conectividad y aprovechar la posición estratégica de la región en el comercio del centro-sur del país, ya está disponible la edición N°72 del Boletín Regional del Núcleo de Humanidades y Ciencias Sociales Faro UDD, titulada “Puertos al alza, accesos al debe: el salto pendiente del Biobío hacia Vaca Muerta”.
Según la economista Viviana Véjar, entre enero y junio de 2026, los puertos locales movilizaron 13,88 millones de toneladas, un 7,5% más que en igual período del año anterior. El desempeño contrasta con el registrado en Valparaíso, donde la carga cayó 0,5%, y Tarapacá, que creció 1,6%. En el mismo período, el movimiento medido en la capacidad de carga de un contenedor (TEU) aumentó 13,3%, reflejando una mayor actividad portuaria y logística en la región.
La investigadora destacó que uno de los principales hitos recientes es el desempeño de Puerto Coronel en el Container Port Performance Index 2025, elaborado por el Grupo Banco Mundial y S&P Global Market Intelligence. El terminal alcanzó el puesto 26 entre 403 puertos evaluados, convirtiéndose en el mejor ubicado de Chile y el segundo de América Latina. San Vicente, en tanto, se ubicó en el lugar 340 del ranking.
La actividad portuaria del Biobío se sostiene en una red de terminales ubicados en un radio de menos de 40 kilómetros. Coronel, San Vicente, Talcahuano, Lirquén y el complejo energético de ENAP cumplen funciones distintas en contenedores, graneles, carga general, carga refrigerada e hidrocarburos. En conjunto, representan cerca del 22% del comercio exterior marítimo nacional.
Dentro de este sistema, San Vicente mostró un fuerte crecimiento durante el año 2025. El terminal transfirió 5,54 millones de toneladas, un 37% más que en 2024, y movilizó 303.180 contenedores, con un aumento de 44%. Además, consolidó un servicio semanal directo a Asia, permitiendo que parte de la carga regional acceda a rutas transpacíficas sin pasar previamente por los puertos de la zona central.
La profesora investigadora de Faro UDD Concepción planteó que la conexión con Vaca Muerta también abrió una nueva dimensión para la actividad regional. El Oleoducto Trasandino volvió a operar en 2023, luego de 17 años de inactividad, y permitió retomar el transporte de crudo argentino hasta las instalaciones de ENAP en Hualpén. En diciembre de 2025, ENAP firmó contratos de suministro con YPF, Vista Energy, Shell Argentina y Equinor por un valor proyectado de US$12.000 millones para el período 2026-2033. Los acuerdos permitirían cubrir alrededor del 35% de la demanda anual de crudo de la estatal y consideran la eventual exportación de excedentes desde el Terminal Marítimo de San Vicente hacia el Pacífico.
El principal desafío aparece hoy fuera de los terminales. Mientras los puertos han aumentado carga, incorporado servicios y modernizado sus operaciones, los accesos viales, ferroviarios y fronterizos avanzan a un ritmo menor. La especialista dijo que las proyecciones citadas para la Macrozona Sur indican que la demanda de contenedores podría superar la capacidad real antes de 2040 y, en un escenario de mayor crecimiento, antes de 2035.
Véjar recordó que entre las obras pendientes está la Ruta Interportuaria, que lleva 15 años en agenda y obtuvo en marzo de 2026 la Resolución Satisfactoria del Ministerio de Desarrollo Social. La inversión ronda los $100 mil millones, con una primera licitación proyectada para 2027 y entrada en operación en torno a 2031. También sigue detenido el Acceso Norte Ferroviario a San Vicente, clave para articular el transporte por camión y ferrocarril dentro de la cadena logística regional.
El Biobío cuenta hoy con puertos en expansión, servicios directos al mercado asiático y una conexión energética activa con Argentina. El paso pendiente es acompañar ese crecimiento con infraestructura terrestre, ferroviaria y fronteriza capaz de sostenerlo. La Ruta Interportuaria, el acceso ferroviario a San Vicente y el desarrollo de mejores condiciones logísticas en Pino Hachado aparecen entre los principales desafíos para que la región pueda avanzar desde su actual capacidad portuaria hacia una conexión trasandina de mayor escala.



