El 89% de los jóvenes del Biobío cree que su situación personal será mejor en los próximos cinco años. En contraste, solo el 38% piensa que Chile estará mejor en ese mismo período. Esa distancia entre las expectativas sobre la vida personal y las expectativas sobre el país es el principal hallazgo del nuevo Boletín Regional N°68 del Núcleo de Humanidades y Ciencias Sociales Faro UDD, titulado “Esperanza privada, desesperanza pública: La juventud del Biobío frente a su futuro y el del país”, elaborado a partir de la 11ª Encuesta Nacional de Juventudes (INJUV 2025).

Miguel Ángel Fernández, autor del documento, indicó que “hay un factor muy intersante: cuando las sociedades pasan por momentos complejos en áreas como empleo o crecimiento económico, lo que ocurre es que el sentimiento colectivo de una generación es pesimista”.

Los resultados aparecen en un momento complejo para la región. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación en el Biobío llegó a 9,8% en el trimestre marzo-mayo de 2026, por sobre el promedio nacional (9,4%). Sin embargo, el boletín muestra que la diferencia entre quienes son optimistas y pesimistas respecto del país no presenta diferencias estadísticamente significativas según la percepción de las oportunidades de empleo.

El subdirector académico de Faro UDD detalló que la categoría predominante entre los jóvenes de la región es la denominada “esperanza privada”, que reúne al 53% de los encuestados. Corresponde a quienes mantienen expectativas positivas sobre su propia vida, pero no proyectan ese mismo optimismo sobre el futuro del país. El 36% corresponde a los “optimistas plenos”, el 9% a los “doblemente pesimistas” y el 2% a quienes creen que Chile estará mejor, pero no esperan una mejora en su situación personal.

Según Fernández, la identificación política también marca diferencias. Entre quienes se representan con la izquierda, el 50% integra el grupo de los “optimistas plenos”. Entre quienes se identifican con la derecha, el 60% corresponde a la categoría “esperanza privada”. Entre quienes no se identifican con ninguna posición política, el 18% integra el grupo de los “doblemente pesimistas”, el porcentaje más alto entre las categorías analizadas.

El doctor en Ciencia Política también expuso que hay otro resultado que rompe con una idea extendida. Los jóvenes que son pesimistas respecto de su futuro y del país no muestran una mayor participación en marchas, paros, u otras formas de acción política no convencional. Al mismo tiempo, presentan una menor probabilidad de participar por vías convencionales (razón de probabilidades cercana a 0,47). En la región, el 47% de los jóvenes participa únicamente por vías convencionales; el 30% se encuentra desmovilizado; el 14% combina formas convencionales y no convencionales; y el 10% participa exclusivamente mediante formas no convencionales.

Finalmente, el boletín muestra que las expectativas producen efectos distintos sobre la relación de los jóvenes con la democracia. Quienes creen que Chile estará mejor registran una satisfacción con la democracia de 3,21, frente a 3,01 entre quienes no comparten esa expectativa. En paralelo, quienes son optimistas respecto de su situación personal presentan una participación política convencional de 62%, frente al 46% entre quienes no tienen esa expectativa.

Revisa aquí el boletín: BR68 MAF